Temas de sobrevivientes y acoso sexual en la película de Disney Maléfica: ¿Maldad o Feminismo?

13 de agosto de 2014  Sophia Surage  Noticias  Sin comentarios

Algunos críticos de la reciente película de Disney “Maléfica” se centran en la incredulidad y en el choque en relación con los elementos de la historia que se alinean con las narrativas sobre el acoso sexual y los sobrevivientes de este. Algunos han expresado con preocupación que la escena en la cual Maléfica es drogada por su amante y luego se despierta con sus alas mutiladas/cortadas tiene sus raíces en los temas de violación, y, por tanto, demasiado pesado para el público joven. Otros se han olvidado de los temas de violación por completo y han expresado su disgusto de que “el rechazo de un hombre” sirve como el catalizador de la historia y la razón por la que Maléfica sienta enojo y busque venganza. Muchas personas han expresado que la escena y la línea historial han resonado con sus propias historias de sobrevivientes de una manera que son validadas y profundamente conmovedoras. Por último, la actriz estrella y escritor de la película han confirmado abiertamente que la narrativa de un sobreviviente y de la violencia sexual fueron intencionales.

Si bien es importante discutir críticamente cuando los elementos de violación se incorporan en una película o historia, o en el caso de Maléfica un recuento de un cuento de hadas, hay que señalar que esta no es la primera vez que la violencia sexual ha estado en una película de Disney. Algunos ejemplos pueden ser: La Dama y el Vagabundo de Disney, y en particular una escena en la que “Reina” corre fuera de la casa en medio de la noche y es acorralada en un callejón por un grupo de perros callejeros. La escena, en gran medida, implica la noción de una joven inocente estando vulnerable a la violación de grupo cuando se encuentra fuera de la casa por la noche. Otro ejemplo es en el Jorobado de Notre Dame de Disney, en el que una mujer gitana llamada Esmeralda es víctima del ventajismo y las torturas sexuales por el Ministro de Justicia, Claude Frollo. Esmeralda entra en la narración como una mujer seductora y también virgen en necesidad de su rescate; temas que son complejos y todavía están presentes en las películas de animación infantil. Maléfica y muchas películas de Disney como Pocahontas, Atlantis, El Camino hacia El Dorado, y El Jorobado de Notre Dame parten y ahondan en las narraciones sobre la eugenesia, la colonización y el genocidio histórico… y debe tenerse en cuenta que la violencia sexual es inherente a estas narrativas. Cuando se trata de la escena trágica en Maléfica en la que se encuentra con un hecho de violación, es importante señalar que la escena está destinada a ser devastadora y de ninguna manera es minimizada o normalizada. Mientras esta escena en particular y la historia son realmente intensas, la historia no se basa en una escena gráfica de violación para comunicar el mensaje. La escena va lo suficientemente lejos como para capturar el trauma asociado con ser traicionada y violada por alguien en quien confiamos.

Si bien ha habido mucha especulación y discusión en torno a lo que algunos llaman la “escena de la violación” en Maléfica, parece haber poca discusión sobre los matices feministas y extraños en toda la película. Muchos temas en Maléfica lidian con el patriarcado y la resistencia. Y por lo tanto, la escena de “violación” es parte de este contexto más amplio. Un ejemplo simple es que Maléfica se describe como un espíritu “que se podía percibir como una chica” haciendo alusión a la tensión entre una identidad de género identificada y la identidad de género esencializado. El mundo de Maléfica está en contraste directo con la monarquía patriarcal que busca conquistar la tierra y los tesoros de su comunidad. Además, en esta versión del cuento de hadas, Maléfica se convierte en la madrina de Aurora, y solo el amor y la compasión que Maléfica desarrolla por la joven princesa ​​puede romper el hechizo maligno que Maléfica puso sobre Aurora. La relación entre Maléfica y el hombre que se convirtió en rey después de cortar sus alas se enhebra con la violencia extrema en la pareja, incluyendo varios intentos de homicidio, lo cual también está relacionado con el acoso sexual. Si bien estos elementos son explícitos en el cine y en muchas otras películas de Disney, las personas cuestionan el simbolismo del acoso y de los sobrevivientes sexuales que está en las narrativas en lugar de la violencia gráfica o las representaciones sexistas abiertas de las mujeres y niñas.

Mientras muchas películas representan los elementos de violencia sexual, pocas reconocen o intencionalmente incorporan estos temas con el fin de desafiarlos o participar con ellos de una manera directa y compasiva. A través de un lente crítico parece ser que puede haber una gran diferencia entre una narrativa de violación, que es parte honorífica en una historia y una escena de violación que está presente para el valor del choque y el entretenimiento. En el caso de Maléfica la narrativa de la víctima/sobreviviente tiene un propósito en el reconocimiento de estos temas como parte de nuestra historia, mitología, realidad, y responsabilidad colectiva.

Adam Sadler, animación, y otro ejemplo de trivialización de la violencia sexual en películas para niños, como en “Hotel Transilvania”.

13 de agosto de 2014  Sophia Surage  Noticias  Sin comentarios

En la película Hotel Transilvania de 2012 de Sony Pictures Animation, Adam Sadler interpreta la voz del Conde Drácula, quien construye un magnífico hotel monstruoso y en donde diferentes personajes del género del terror descansan en paz sin la presencia de humanos. A medida que la hija del Conde Drácula atraviesa la etapa de la adolescencia, comienza a sentir curiosidad por el mundo que se encuentra fuera del Hotel Transilvania. Eventualmente, ella se enamora de un joven humano llamado Jonathan, quien se topa con el hotel mientras viajaba por el bosque. Jonathan, al darse cuenta de que los monstruos del Hotel Transilvania son “reales”, y que no se ha tropezado con una fiesta de disfraces, comienza a lidiar con la curiosidad y la diferencia. En dos escenas diferentes, Jonathon interactúa con una pareja de esqueletos heterosexual en maneras que son perturbadoras e innecesarias para la trama de la película. Ambas escenas negocian entre los géneros y los temas en torno al consentimiento, y se basan en relatos incuestionables sobre los derechos de los cuerpos femeninos y masculinos.

En la primera escena con la pareja de esqueletos, Jonathon descubre que el esqueleto femenino es “real” después de caminar hasta ella y clavarle la mano en su caja torácica.

Parte de la ironía/humor asociado con la escena se basa en la falta de carne en el esqueleto, órganos sexuales, y otros marcadores de género, y por lo tanto, su presunta falta de capacidad para ser violada sexualmente. Además, la identidad del esqueleto se comunica exclusivamente a través del desempeño, el lenguaje corporal y los gestos. En este sentido, la actuación del esqueleto indica la feminidad, seguida por el “voyerismo” y el derecho de tocar. Lo que implica que sufrir de violencia sexual es inevitable al ser femenina. Jonathon, al deslizar su mano en la caja torácica del esqueleto, sus expresiones faciales indican placer y curiosidad. La interacción se interrumpe cuando el esqueleto femenino grita, le da una bofetada, y se resguarda mientras su marido, agresivamente, lo enfrenta. El esqueleto “masculino” exclama: “Saque sus manos de mi esposa”, en lugar de la frase “mantenga sus manos fuera de mi esposa”, haciendo hincapié además en la ironía de que son esqueletos, pero también jugando con insinuaciones sexuales en torno a estar dentro de alguien en términos de intimidad sexual.

En la segunda escena, incluyendo a los esqueletos, el Conde Drácula y Jonathon interfieren accidentalmente con el esqueleto de una mujer mientras ella se duchaba. Mientras que el Conde Drácula se disculpa profusamente y mira hacia otro lado, Jonathon sigue viéndola, con una expresión de curiosidad y satisfacción. Un punto clave que atañe a esta escena es que el esqueleto femenino está siendo observado mientras se baña en su habitación del hotel, lo que cae dentro de la definición de acoso sexual, ya que ella tiene una expectativa razonable de privacidad. Además, Jonathon sigue mirándola, aunque ella se siente claramente incómoda, lo que implica que él tiene derecho sobre su cuerpo para su propio placer sexual. Una vez más, el esqueleto se resguarda y su pareja masculina interviene expresando su propiedad sobre el cuerpo de su esposa.

En un sentido positivo, estas escenas podrían llevarnos a pensar que el acoso sexual no es sobre el sexo, sino sobre el poder y la capacidad de invasión, y cómo las víctimas experimentan agresiones de maneras diferentes. Las escenas son problemáticas debido a que implican que el acoso sexual es una parte inevitable en la vida de una persona de sexo femenino, y que las mujeres están esencialmente indefensas sin la protección del hombre. Además, el hecho de que la película sea animada permite que estas interacciones sean vistas fuera de su contexto más real. Estas escenas presentan al “voyerismo” sexual y al contacto no consentido de manera divertida y aceptable, a menos que ofenden al hombre, quien ya tiene derecho sobre la mujer al ser ella el objetivo. Por último, la ironía en cuanto a los esqueletos es que no se consideran personas “reales”, ya que carecen de tejidos y órganos; aunque ambas escenas vívidamente representan una violación del cuerpo/persona, aún estas siendo esqueletos.

Bailando en contra la opresión

13 de agosto de 2014  Laia Jorba-Galdos  Noticias  Sin comentarios

La campaña One Billion Rising for Justice no está reconociendo la raíz sistemática de la igualdad de la mujer, así como su intersección con el racismo y el clasismo moderno. Debido a que la campaña emplea flash mobs como uno de sus principales medios, a uno no le queda más que pensar que están perdiendo el baile como una forma de demostrar resistencia. Aunque este pequeño artículo no pude hacer justicia en este tema, es un intento de dar a conocer cómo el baile ha sido utilizado para combatir la opresión mediante su diversidad cultural y su lucha histórica.

Los bailes de resistencia son subversivos porque cuestionan la norma y desenmascaran la constitución o roles y los entes de las diferentes culturas, haciendo temblar las ideologías en el poder. Esto ha sido el objetivo de muchos bailarines modernos, así como en los más recientes coreógrafos. Pina Bausch y Matthew Bourne son ejemplo de esto en la cultura occidental. Chandralekha, un coreógrafo de la India, ha cuestionado la “condición de la mujer en India” y su rol en la familia y en el matrimonio. Tan peligroso como es la subversión de los roles, es la afirmación del placer del cuerpo. Algo en que los bailes caribeños han sido confirmados por siglos como una expresión saludable de vida y personalidad.

También podemos ver las maneras en las cuales los grupos no dominantes han empleado el baile y los movimientos para expresar un sentido de pertenencia e identidad. El baile es un medio para luchar contra la marginalización y el declive de las culturas. Luego de la conquista española, muchas prácticas artísticas corporales Mesoamericanas y bailes indígenas (por ejemplo: Amoxtli Azteca) fueron prohibidas. Estos bailes fueron rituales culturales, políticos y religiosos; pero después de la conquista, se convirtieron en una forma encarnada de identidad, orgullo cultural y resistencia, que aún viven en las manifestaciones del mundo actual. En la región Andina, el baile tradicional (Qoyllur Rit’i) estuvo ligado a rituales impuestos por los conquistadores españoles católicos, ocultos a la vista de la cultura dominante mientras se resistía los esfuerzos represivos de los conquistadores. También podemos ver bailes encubiertos en la Capoeira, una forma artística brasileña antigua (con raíces en los bailes grupales africanos), utilizada por los esclavos para disfrazar la lucha y prepararse para la libertad.

El baile también ha sido un medio para aquellos grupos marginalizados que fueron creciendo en números y lucharon para tener voz dentro de la cultura dominante. De hecho, en Japón, el baile Sukeroku expresó simbólicamente la resistencia de las personas contra la clase samurái predominante en el s. XVIII. Este significado oculto ayudó a la clase insurgente a construir su propia identidad y poder. La representación artística ha ayudado a comunidades a canalizar su frustración a través de la creatividad. El break-dance y el hip-hop son un intento por criticar, expresar, transformar y adaptar situaciones difíciles de la vida. Estos estilos también encarnan la necesidad de los jóvenes para reforzar y prepararse para la lucha que tendrán que encarar en el futuro, como haría el hermano mayor.
Finalmente, existen prácticas que intentan recuperar la historia perdida, como la Ailey Company. Él es un icono de la diáspora de los artistas Afro-American, quienes están comprometidos en honrar la lucha histórica y la diversidad étnica de los Estados Unidos en un gran esfuerzo ecuménico.
En esencia, el baile en las diferentes culturas ha sido utilizado para expresar identidad y culturas de subversión. Tiene la gran habilidad de transformarse y modelarse a través de los años, adaptándose a nuevas realidades y manteniendo la integridad de su filosofía.

¿Por Qué El Asalto Sexual Es Más Tabú Que La Violencia Doméstica?

13 de agosto del 2014/ Laia Jorba-Galdos /Noticias / No hay comentarios

No es posible ni terapéuticamente productivo comparar niveles de dolor y sufrimiento entre víctimas de varios crímenes y opresiones, pero ciertamente es necesario nombrar los factores únicos que contribuyen al daño en la violencia sexual. Parece que las comunidades y los individuos se sienten más a gusto hablando de la violencia domestica que de la violencia sexual. Desde una perspectiva clínica todas las formas de trauma físico tienen síntomas somáticos similares; el cuerpo es el blanco de la violencia y responde de formas que pueden ser difíciles para los sobrevivientes entender y aceptar. Desafortunadamente ambos crimines han permanecido en nuestra sociedad y por lo regular se interceptan de forma compleja.

Aunque no todos los asaltos sexuales suceden en el contexto de violencia doméstica, muchas situaciones de violencia doméstica también envuelven violación como una arma para el control. Si uno en cada seis hombres y una en cada cuatro mujeres han sido sexualmente atacados (como siempre las estadísticas son engañosas) eso significa que casi todo mundo es afectado directa (como una víctima principal) o indirectamente (como una víctima secundaria o agresor). Aún así hablar de asalto sexual parece ser un tabú demasiado grande. Parte de la explicación como siempre es política y cultural. Los medios y la publicidad muestran a las mujeres como objetos “débiles” y pasivos para poseer con ninguna opinión y que no saben lo que quieren; mientras que los hombres son mostrados como “fuertes” animales, que actúan por urgencias biológicas que no siempre pueden ser controladas. Cualquier otro individuo que no quepa en la dualidad de géneros es probable que sea un blanco para la violencia sexual.

De forma extraña la violencia parece ser más aceptada en las películas y en los programas de televisión que el contenido sexual con consentimiento. En mi opinión el sistema de clasificación de las películas esta totalmente al revés ya que muestra que la violencia esta bien, pero que la sexualidad y la intimidad es algo que se debe ocultar y de lo cual debemos avergonzarnos. ¿Qué nos dice esto del placer y de la intimidad? ¿Cómo podemos brindar buena educación al rededor de los límites de una intimidad sana cuando la cultura misma ni siquiera quiere verla? También creo que debido a la falta de educación y el nivel de vulnerabilidad envuelto, la cultura principal de la sexualidad en los Estados Unidos tiene muchas sombras, las cuales los individuos tienen problemas explorando y descifrando. El mal uso sexual (si es que no es abuso) es algo muy cercano, en las cuales las fantasías, imágenes culturales y falta de educación acerca del placer, vulnerabilidad y respeto son un fardo que todos nosotros llevamos en mayor o menor cantidad. A menos que nos atrevamos a explorar nuestras sombras y lugares oscuros, a menos que queramos ver estos problemas y romper los mitos culturas, va a ser difícil hablar abiertamente acerca del asalto sexual y de las relaciones saludables.

Body Image and Sexual Assault

The impact of sexual assault on the psychological and somatic (body-based) dimensions of a person is complex and can take several forms. But how does sexual assault affect body image? Most survivors experience disturbances in their body image, ranging from a mild preoccupation with their physical appearance, to self-injury, eating disorders and body dysphoria. Because the body has been treated as an object by the perpetrator, and the boundaries of the self have been damaged and violated, there is often a dissociation and separation from the body itself. Part of this is denial: “it did not happen to me, but to this body.” Part of this is the psychosocial coping mechanism to decrease bodily pain, and part of that is pure rejection; the body is seen as something shameful, disgusting, and dirty for “letting the assault happen.” The focus of the survivor is on molding, punishing, controlling, and treating the body as something external (an object). Radically different coping strategies fall under this category: from comfort food, to binge and purge behaviors, self-harm and elective cosmetic surgery. The goal may be to meet externally empower themselves by meeting the cultural standard of beauty, or to deny their own body in order to avoid sexual attention. Either way, there is less and less capacity for the survivor to understand and correctly read the signs of the body (hunger, thirst, fatigue, etc.) and be attuned with its needs. This state of constantly monitoring and paying attention to how the body should look (instead of how it feels) is placing the life force at the outside of the survivor, and reinforcing the objectification of the body, as something to be used by others. How can we then reverse the cycle? The concept of body image resilience may be applicable if we think of body memories all individuals have experienced at some point in their lives, experiences that connected them to power, confidence and trust. Expanding and embodying those past positive experiences is as fundamental as the psychotherapy trauma work. Survivors cannot fully heal without raising their critical mind to analyze media messages and start talking about their own bodies and the bodies of others in a way that respects each person’s inner journey and identity. Bodies are fantastic instruments (not objects) and the foundation of the self; the more comfortable we are in our skin, the stronger we will become in our lives and the easier it will be to recover from trauma.